A los 18 es muy fácil llevar pantalones cortos. Tienes a tu favor la juventud y las ganas de pasarla bien. En la adolescencia, son casi un uniforme de vacaciones: con el traje de baño,
para el cine, o para caminar con tus amigas en el centro comercial.
Pasados los 30, sigues con ganas de pasarla bien pero, usar cortos requiere, aplomo y la confianza de que el estilo que llevas es el que agradece y maximiza tu silueta... y tus piernas. [El Nuevo Dia]
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